Tu cuello no trabaja solo. Descubrí qué zona de tu cuerpo lo está compensando — y por qué.
Cuando la cadera se inclina, los hombros se tensan o las rodillas compensan, el cuello termina pagando el precio. Este diagnóstico te muestra exactamente qué está pasando.
La base de todo tu eje postural
Hacé esto: Párate descalza frente a un espejo, pies paralelos a la altura de las caderas. Relajá los brazos y respirá normal. Ahora mirá tu pelvis: ¿está paralela al piso, o una cadera está más alta?
Donde vive la carga emocional y física
Hacé esto: Sentate en una silla sin apoyar la espalda. Cerrá los ojos 10 segundos y relajate completamente. Cuando los abras, observá tus hombros: ¿dónde quedaron naturalmente?
Los amortiguadores de toda tu cadena
Hacé esto: Párate con los pies juntos. Hacé una leve flexión de rodillas y soltá. ¿Hacia dónde se van naturalmente las rodillas?
La raíz de toda tu postura
Hacé esto: Parate descalza y fijate cómo apoyás los pies. ¿Cómo es el contacto de tus pies con el suelo?
El que compensa todo lo anterior
Hacé esto: Girá lentamente la cabeza hacia la derecha lo máximo que puedas sin dolor. Volvé al centro. Girá hacia la izquierda. ¿Qué notás?
Conectando las piezas de tu cadena postural
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